¡Hola!
Soy Ana Sofía Lozano, mamá de tres bebitos muy chiquitos, tan seguiditos que el más grande y el más chico se llevan apenas tres años y dos meses. Sí, una verdadera locura hermosa y retadora. Sin embargo, amo dormir. Si no duermo, tengo poca tolerancia, se me olvidan las cosas, me siento frustrada e irritable. Nunca hubiera pensado que, al convertirme en mamá, la falta de sueño me pegaría tan fuerte como lo fue.
Cuando nació mi primer hijo, enfrenté noches largas y muchísima frustración. Jamás imaginé que algo tan “natural” pudiera convertirse en uno de los retos más grandes de la maternidad. A los cuatro meses, llegó la famosa regresión de los 4 meses y yo, sin la información ni herramientas necesarias, pasaba los días y noches meciéndolo, lactando y llorando, el sueño me consumía y no podía más. El agotamiento físico y emocional era demasiado como para “aguantar a que pase esta etapa”.
Fue ahí, en medio del cansancio y la desesperación, cuando pedí ayuda… y ese momento todo cambió. Llegué a conocer el mundo del sueño infantil y no solo mejoró el descanso de mi hijo y mío, sino que también empecé a disfrutar mi maternidad. Y todo sin dejar mi lactancia.
Fue precisamente cuando entendí algo muy poderoso: el dormir bien se aprende y se forja con buenos hábitos. Los bebés necesitan contar con una rutina clara y tener estructura en su día para que la noche también fluya con paz y tranquilidad. Y ni se diga lo importante que es el buen dormir también para su crecimiento, fundamental.
Con mis siguientes dos bebés, hice uso de mis conocimientos e implementé hábitos de sueño saludables desde muy pequeños. La experiencia con estos siguientes bebés fue completamente distinta. Menos lucha y más calma, que se traduce en más descanso para toda la familia completa.
Es por esto que decidí certificarme como Consultora de Sueño Infantil y Especialista en Destete Respetuoso. Me encantaría acompañarte en tu camino y armarte el plan perfecto para tí y tu bebé y así ambos puedan volver a dormir y disfrutar de sus días ya descansados.
¡Recuerda que el sueño nutre al cerebro como la comida nutre a nuestro cuerpo!